Situado en la localidad pacense de Villarta de los Montes, Extremadura, España, tomó su nombre por el mandato del Rey castellano Alfonso X el Sabio en 1273, ya que estaba en el Concejo de la Mesta (sociedad de ganaderos y pastores que defendían sus intereses y con ello la explotación y el mercado que estaba generando beneficios a la Corona).
En septiembre de 2022, mi mujer, María José y yo, ya que nos encontramos de visita por la zona, decidimos ir a ver atardecer a este lugar, que en otros tiempos era paso de ganado como vía pecuaria para trasladar los rebaños por toda la geografía española. Era sobre todo la puerta principal a las tierras y a los pastos de invierno extremeño alejándose de los duros inviernos de Castilla y por el norte, de la región leonesa. Así que se convierte en una joya arquitectónica de la Siberia extremeña y solo es visible tras la bajada del caudal del río Guadiana y el embalse de Cijara, construído en 1956.
El puente fue levantado en el siglo XIV para facilitar el paso del ganado de la Mesta, institución creada en 1273, y en 1573, ante el mal estado del puente, a instancias del Concejo de la Mesta y del Corregidor de Toledo, se acometen las abras de mejora de la estructura a cargo del maestro Jerónimo de Espinosa.
Este puente de estilo mudéjar tiene una longitud de 225 metros formado por 16 arcos principales y hasta 27 arcos en total.
Destacan los grandes tamajares, el uso de la piedra y el ladrillo. Unos meses antes de nuestra visita, fue incluido en la lista Roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra.