
Estas veces que sin querer llegas a un lugar determinado y alguien te dice que hay un sitio con piedras en forma de construcción megalítica, y resulta que llevas unos años queriendo ir, pero que no se había dado el caso. Pues esto es lo que me ha ocurrido con este dolmen.
Nos alojamos en Navaridas, una localidad de la Rioja-Alavesa, muy cerca de Laguardia, famosa también por sus vinos.
Nuestros anfintriones, Elvira y Javier, muy amablemente nos pusieron al corriente de todo lo que podíamos visitar en los alrededores del pueblo. Mencionaron la Ruta de los Dólmenes, entre los que estaba el más famoso, el dolmen de la Chabola de la Hechicera, precisamente el dolmen que llevo bastante tiempo queriendo visitar. Como ya sabéis, yo no creo en las casualidades, al igual que el famoso escritor J.J. Benitez, que desde aquí le envío un fuerte abrazo, porque creo que todo tiene un porqué y no tiene porqué tener una explicación de ningún tipo. El caso es que no me podía marchar del lugar sin hacer aquella visita tan esperada por mí.
Es un dolmen que fue descubierto en 1935 y está cerca de la localidad de Elvillar, y es el primer sepulcro megalítico y además el más espectacular de todos los descubiertos en la Rioja-Alavesa. Este panteón prehistórico viene precedido por una de las leyendas más curiosas protagonizada por una bruja o hechicera que, al amanecer del día de San Juan Bautista, el 24 de junio, salía de su morada entonando cánticos que se podía escuchar por todos los lugareños sin que nadie se percatara de su presencia.
La leyenda cuenta también, que quien fuese a indagar por el entorno, éste se convertía en piedras, pasando a formar parte del entorno.

Del 23 al 24 de junio, como bien es sabido, se celebran ritos cristianos de origen pagano, el culto al Sol con rituales de fuego y agua conmemorando el solsticio de verano, pidiendo a su vez, un año de buenas cosechas y la purificación de las malas energías.
En las distintas excavaciones por parte de los investigadores y arqueólogos, encontraron en la construcción megalítica un dolmen de corredor de grandes dimensiones. Consta de una cámara sepulcral construida en 9 bloques, de los cuales, tres, soportan una ciclópea de planta poligonal que está orientada hacia el orto solar en época invernal, momento en que el Sol vuelve a renacer. Este sepulcro se completa con un corredor delimitado por otros 5 bloques, de menor tamaño, dividiendo el conjunto en dos estancias. Esta arquitectura está envuelta por el resto de un túmulo de unos 25 metros de diámetro creando una estancia subterránea. Se han encontrado restos de 39 inhumaciones de los cuales 30 eran adultos y 9 de corta edad, todos ellos impregnados en ocres y acompañados por objetos de uso común para acompañar en el viaje hacia el Más Allá.
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