Salinas Espartinas. Ciempuzuelos, Madrid

40º07’10” N 3º37’34” O

Para llegar a estas coordenadas, debemos dejar el coche en un camino que sale a la derecha y volver atrás unos metros por el arcén de la carretera.

Cogemos un camino estrecho y para no salirnos hay que seguir las rodadas de las ruedas de la bicicletas que, a menudo, hacen este recorrido. No es fácil acceder ya que la maleza cubre gran parte del sendero y la intuición y la orientación son más efectivas que el GPS.

Alrededor de dos kilómetros de recorrido, por este paisaje casi desértico, hay desde la carretera hasta el yacimiento.

“Hay lugares que han tenido una importancia vital para subsistencia del ser humano en el pasado y que, por unas circunstancias u otras, está traspasando el velo que precede a las sombras del olvido. Uno de esos lugares se encuentra entre las provincias de Madrid y Toledo, en un barranco, de nombre Valdelachica, que desemboca en el valle del río Jarama.

Es allí, en un entorno de cerros yesíferos, donde están ubicadas las Salinas Espartinas, topónimo quizá adquirido por la gran cantidad de espartales que cubren el suelo semidesértico.

Espartinas no es un sitio de fácil acceso a pesar de estar cerca de núcleos poblacionales. Lo que también extraña es que, siendo un enclave incluido en la Red de Yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid, así como bien de interés Cultural, no exista ninguna indicación para llegar, panelería explicativa ni información disponible”. Fuente: Wikipedia.

Llegando a la entrada de la mina.

Cuando se llega al yacimiento, después de caminar por esa especie de sendero, aprecias que el terreno carece de vegetación y cómo la sal parece rezumar del suelo. Esta formación geológica data del Mioceno Inferior (entre 25 – 15 millones de años).

La combinación de un clima árido provoca, después de la evaporación del agua, las sales queden depositadas en el suelo y se mezcle con yesos y arcillas que hay en el mismo suelo.

Los arqueólogos encontraron evidencias de la explotación de la sal de Espartinas desde la Edad del Bronce y hasta 2000 años antes de Cristo. El método utilizado para su extracción era llenar una vasija de cerámica con agua de la misma zona que, cuando se evaporaba por coción, ésta se rompía para obtener la torta de sal que quedaba en el interior, clave para asegurar la supervivencia del ganado y conservación de los alimentos.

Al llegar la Edad Media, cambia el sistema de explotación. En el siglo XII se emplean balsas de evaporación, y se mantuvo hasta los años 60 del siglo XX, fecha que dejó de utilizarse por otros métodos menos costosos y más productivos.

Balsa de Evaporación. Se aprecian las estacas de madera que limitan la balsa.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s