Luces de otros Mundos

Luces de otros Mundos

Son muchos los testimonios de avistamientos de objetos voladores o submarinos desafiando todas las leyes físicas que conocemos hasta nuestros días.
A este tipo de objetos los denominamos O.V.N.I.
Este es el caso de mi amigo George, australiano de nacimiento pero de origen español.
Un día comenzamos una conversación sobre platillos voladores y me contó la experiencia que él, y otras personas de su entorno vivieron en primera persona.
“Fue en las Navidades del año 1980, yo tenía 17 años y estábamos de vacaciones por que era verano en el hemisferio sur. Mi casa está en Wollongog, Nueva Gales del Sur, Australia. Rancho que regentan mis padres y que tiene una extensión bastante grande y en lo alto de la colina está la casa familiar entre 600 y 700 metros de la pequeña urbanización donde viven los trabajadores del rancho y que con el paso del tiempo ha sido mejorada.
Mi hermano Laurie y yo habíamos quedado con dos chicas amigas nuestras para ir a cenar y cuando comenzó a anochecer nos dirigimos a acompañarlas a sus casas mientras conversábamos amigablemente. Cuando nos despedimos de ellas decidimos volver a casa caminado.
Siempre que subía la dichosa colina, me daba mucha rabia porque estaba muy empinada, y después de estar todo el día bregando con las cosas de chavales, jodía mucho tener que subir la puta cuesta.
Según subíamos notábamos una sensación muy extraña; mi hermano y yo nos miramos sorprendidos sin decir una sola palabra. El silencio se tornaba sepulcral y nos extrañó no escuchar ladrar a los perros de las casas de la ladera. Tampoco se escuchaba el sonido de grillos como otras veces. La noche se cerraba a cada momento y una cálida ráfaga de viento susurraba a nuestras espaldas.

De repente, unas luces anaranjadas comenzaron a pasar por encima de nuestras cabezas. Esas luces parpadeaban como las de emergencia de un vehículo, pero en el cielo.
Perplejos, hicimos la pregunta al unísono: ¿Pero esto qué es? Dijimos los dos a la vez. Estábamos alucinando por lo que veíamos. Entre veinte y veinticinco luces pasaron a gran velocidad y seguidamente otra mucho más grande y más clara.
Desde aquel preciso instante no fuimos conscientes de que estaba ocurriendo, hasta que volvimos a tener conciencia y vimos que habíamos llegado a la parte más alta de la colina y asomaban los primeros rayos de Sol del amanecer.
En Australia anochece antes y también amanece temprano. Teniendo en cuenta que la cena con nuestras amigas había sido a las 19:30 horas y cuando empezamos a subir hacia la casa sería aproximadamente las 21:30, habíamos tardado en subir de seis a siete horas, cuando se tarda normalmente entre quince y veinte minutos.
Reaccioné un poco antes que mi hermano, cuando lo zarandeé. Volvieron a pasar las mismas luces a más velocidad y elevarse rápidamente, parándose todas a la vez en el horizonte y colocándose en formación igual que una escalera tumbada.

¿Cómo contaríamos lo que estamos viviendo sin que nos tomen por locos?, nos preguntábamos mi hermano y yo.
Salí corriendo hacia la casa llamado a mis padres para que salieran a ver lo que estaba ocurriendo.
¿Pero qué pasa? Preguntó mi madre
¡Mirar al cielo! Exclamé.

Aquella formación estuvo suspendida durante tres o cuatro minutos. Aquellas luces que parpadeaban, iban cogiendo más intensidad durante ese tiempo. Al cabo de tres o cuatro minutos, comenzaron a unirse hasta quedar en una bola muy grande y en instante, desapareció”.
Le pregunto a mi amigo si en algún momento pudieron ver que esas luces se asemejaran a alguna nave o algo parecido.
“Cuando empezaron a pasar las luces por encima nuestra, eran pequeñas, como bolitas de luz, pero antes de perder ese tiempo, que no sabemos que pasó, si que notamos la presencia de “algo” mucho más grande que el resto, pero siempre vimos luces cegadoras que no dejaban ver quién o qué las producía”.
“Cuando mi madre pudo reaccionar a lo que estaba viendo, lo único que se le ocurre decirnos fue: “Pero cabrones, ¿qué horas son estas de venir? Si está amaneciendo…”
¡Hemos salido cuando hemos dejado a las chicas en casa, que bien sabéis la hora que tienen de llegar! Dije a mi madre.
Durante un tiempo me venía a la cabeza el pensamiento de que fue de ese tiempo en el cual perdimos toda consciencia y que no sabemos que ocurrió.
La noticia del avistamiento fue publicada en los periódicos locales ya que habían sido muchas las personas que lo habían visto”.

Este acontecimiento, a su madre, no le pilló por sorpresa, ya que en otra ocasión también había vivido una situación similar en compañía de otras mujeres.
“Mi madre se había juntado con algunas esposas de trabajadores del rancho para limpiar las lonas de las tiendas de campaña, que preparaban para cuando llegasen los esquiladores del ganado en la temporada que estaba a punto de comenzar. En dichas tiendas era donde los esquiladores dejaban los aparejos de trabajo.

Estaban colocando las lonas sobre las cuerdas y al alzar la vista se impresionó por lo que vio.
“He visto una especie de triángulo con luces de colores debajo”. Todas las mujeres se quedaron ensimismadas por lo que en el cielo estaba ocurriendo: Una nave triangular giraba sobre sí misma a velocidad media, que después de varios minutos suspendida sobre sus cabezas, desapareció, sin más”

Acontecimiento que por la gran cantidad de personas que lo había visto, fue publicado en los periódicos locales y lo recuerdan como uno de los muchos avistamientos que se producen en la zona.
Otro amigo mío, continuó George con su relato, tuvo otra experiencia, pero desde el aire.
Pilotaba una avioneta entre dos localidades de Australia, trayecto que realizaba en aproximadamente en dos horas. Un día, a los pocos minutos de despegar del aeródromo, vio una nave ovalada que se le acercaba y que le acompañaba en el vuelo. Estuvo a su lado un par de minutos más o menos y desapareció. En ese preciso instante estaba llegando a su destino y solo habían transcurrido unos pocos minutos y el depósito de combustible estaba prácticamente intacto.

“También, en la cueva de Kimberly, territorio Meridional o Wester, Australia, hay pinturas rupestres de los aborígenes de hace 10.000 años, que pintaban lo que ellos veían, serpientes, tortugas, wombat y extraterrestes con escafandra, como de un astronauta y que llevan las botas dentadas. No creo que hace 10.000 años un aborigen hubiese visto gente con botas tipo militar y con casco caminando por el campo”.

Sobre las pinturas rupestres
Entre los documentos más antiguos sobre el fenómeno O.V.N.I., se encuentra la pintura realizada en una roca por un aborigen en Australia hace miles de años. Si se observa detalladamente, el dibujo representa una escena de un hombre con casco junto a algo que tiene forma de platillo volante. Es más: debajo se aprecia claramente el dibujo de una espiral muy similar a la que se reproduce en algunos círculos de las cosechas.
Algunas personas interpretan la imagen como la representación del encuentro de los humanos con unos extraterrestres”.
Fuente: Los grandes misterios de la historia. CANAL HISTORIA.

OBJETOS LUMINOSOS
“Cuando trabajaba como buceador profesional en las plataformas petroleras, y durante dos noches consecutivas, vi objetos luminosos extraños”.
Así continuaba George con otro relato que vivió mientras trabajaba soldando tuberías de conductos de petróleo a unos setenta u ochenta metros de profundidad en aguas del Golfo de México.
“Estaba soldando un conducto cilíndrico junto a mi compañero. El protocolo de trabajo decía que siempre bajaban dos buzos, nunca uno solo. La antorcha de luz que sujetaba mi compañero se apagó de repente. No es normal que cualquier herramienta lumínica se apague ya que hay que sumergirse siempre con todo el equipo en perfectas condiciones y con las baterías totalmente cargadas. Habíamos llegado a nuestro punto y encendimos las antorchas que sujetas a un bastidor, hacía un total de seis focos alumbrando el lugar donde trabajábamos.
Como he dicho la antorcha se apagó repentinamente y mi compañero zarandeaba el bastidor mientras, por señas, le preguntaba qué había pasado. En aquella época no se utilizaba el intercomunicador que ahora van integradas en las máscaras.
Según miraba a mi compañero, vi dos luces a su espalda. Le hago señas para que él también mirase. Dos luces se movían en la distancia. Las antorchas se volvieron a encender y apuntamos el haz de luz hacia las luces y éstas se fueron difuminando en la oscuridad.
Que fue aquello. A esa profundidad solo bajan los tiburones, pero de noche como era, los tiburones carecen de actividad.
Según seguía soldando aquellos conductos, me venía a la mente aquellas luces en el cielo que vi años atrás. En esta ocasión todo transcurrió en tiempo real y no perdí las horas de mi vida que a día de hoy no sé dónde están”.

Todas las imágenes de éste artículo han sido extraídas de Google Images, sin ningún tipo de ánimo de lucro, solamente a título ilustrativo.

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