Dolmen de Valdecaballeros

Expedición nocturna al Dolmen de Valdecaballeros o Tholo del Cerro de la Barca, Badajoz

El 20 de junio de 2019, mi amigo y compañero de aventuras, Antonio L. A., vino a comer a mi casa. Estuvimos largo rato ultimando detalles para el viaje que estábamos apunto de emprender.

Vamos a visitar un dolmen en la localidad extremeña de Valdecaballeros, en la provincia de Badajoz. La idea es llegar al atardecer para contemplar el ocaso junto al dicho dolmen.

39º 12′ 52″ N 5º 9′ 17″ O

*El magalitismo es una manifestación religioso-funeraria que tuvo su comienzo entorno al V milenio a. C. y se prolongó hasta, aproximadamente, el siglo II a. C. Su mayor dispersión, y probablemente su origen, se produjo en la fachada atlántica europea, de donde se expandió hacia el mundo mediterráneo, ya que sus ejemplares son generalmente más tardíos. Las construcciones megalíticas son variadas, entre las que destacan los menhires (monolitos verticales), los cromlech (alineados de menhires siguiendo un esquema longitudinal o circular), los dólmenes (cámaras de tendencia circular que en ocasiones, presentan un pasillo o corredor y una cubierta bajo un túmulo de tierra) y los tholos, (una variante del anterior que presenta la particularidad de que la cámara está cubierta por una bóveda de aproximación de hiladas)”.

Sin darnos cuenta, la noche acariciaba el paisaje en el que estábamos inmersos. Una suculenta cena nos esperaba en el pequeño campamento que improvisamos. Un poco de chorizo, queso, lomo, patatas alioli y alguna cosilla más. Todo ellos regado con unas cervecitas que aún se conservaban fresca por los bloques congelados que llevamos en la nevera portátil. Cuando estuvo completamente oscuro, preparamos las cámaras que previamente habíamos configurado para la fotografía nocturna. Los primeros disparos fueron a la constelación de OSA MAYOR, pero descubrimos que la pequeña brisa se había convertido en algo de viento un tanto molesto y que las primeras nubes se interponían entre las estrellas y nosotros.

A pesar del viento y de las nubes, conseguimos hacer algunas fotos bastantes interesantes, aprovechando la oscuridad de la noche. Cuando comienza a despuntar los primeros rayos de Luna, el cielo va cambiando de color, las nubes se hacen más visibles, y el viento arrecia con más fuerza. Es la hora de cambiar de posición e intentar fotografiar el paisaje de distinta manera. Se bajan los tiempos de exposición, dando entre tres y cinco segundos menos, dependiendo de lo que deseemos obtener. Incluso se pintó con la luz de una linterna el follaje de los árboles dando un aspecto pictórico a la fotografía.

Antonio fotografiando la cámara funeraria
El dolmen está orientado al este, así que al amanecer los rayos de Sol entran por el corredor

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